Necesitas liberarte de una gran carga de estrés y no sabes como empezar? Presta mucha atención a estos cuatro principios y no los olvides. Tendrás una mejor vida si sabes aplicarlos de hoy en adelante:

1. VALORACION – PRIORIDADES

A veces nos sobrecargamos de cosas por hacer y esto nos produce ansiedad. Sobredimensionamos muchas de ellas y nos acasionan temores, incapacidad y miedo para afrontarlas.

Necesitamos poner por escrito las cosas que tenemos que hacer y organizar nuestro tiempo. El hecho de ponerlas por escrito ya es un primer paso para reducir el estrés.

Cuando escribimos, en cierta forma estamos enfocando nuestros objetivos, podemos saber más fácilmente hacia donde nos dirigimos y de esta manera conservar mejor la calma. Las personas organizadas sufren menos la presión del tiempo.

Las cosas que son urgentes se deben resolver en ese día para que no comiencen a ser causa de estrés. Lo importante debe agilizarse para que no se convierta en urgente.

Postponer lo que debemos hacer, solo nos sirve para aumentar la tensión en nuestra vida. generalmente postponemos lo que poco nos gusta hacer, por consiguiente, siempre será lo desagradable lo que nos espera al final de cada tarea.

 

2. SEGURIDAD

La autoestima tiene como fundamento principal la confianza y seguridad en nosotros mismos. Una persona con baja autoestima es presa fácil del estrés.

Hay una ley en el universo de “causa y efecto” que se da en todas las cosas, si obramos correctamente nos irá bien. La felicidad del mañana depende de la manera como hoy actuemos, así como el hoy es el resultado del ayer.

La seguridad nace del conocimiento, el temor y el miedo se dan en la ignorancia. Si son pocas las circunstancias y los hechos que nos hacen sentir inseguros, pocas serán las causas de estrés que tengamos.

Debemos tomar conciencia de que estamos hechos para triunfar, las situaciones dificiles debemos encararlas con valentía y afrontarlas con serenidad.

Si actuamos siempre así, seguros de nosotros mismos, sin salir en carrera, será muy poco el estrés que pueda afectarnos, somos sus victimas por nuestra debilidad y vulnerabilidad aparente.

 

3. ACEPTACION O RESOLUCION

Por demás ¿quién de vosotros puede añadir un codo a la medida de su estatura?”

Hay circunstancias o hechos que nos es imposible cambiar por más que nos preocupemos o intentemos hacer muchas cosas.  Tendremos que aceptarlas como son. Ya son un hecho, no tenemos otra alternativa que aceptarlas y ver qué posibilidades nuevas nos ofrecen.

Si en una separación que ya es irremediable no aceptamos la pérdida, sufriremos toda la vida, así tengamos una nueva relación amorosa con otra persona. Cuantas personas después de 10 años de separadas aún sufren y se atormentan por no haber aceptado la pérdida que representó su separación.

Cuando la pérdida que nos estresa es inevitable, debemos empezar a aceptarla en nuestro pensamiento, así no estemos de acuerdo con ella.  Aquí la palabra aceptar no es estar de acuerdo o comforme con lo que nos está sucediendo, es aceptar el hecho en sí, no podemos hacer nada para cambiar esa situación.

Muchas veces no entendemos por qué nos suceden cosas adversas, por qué nos ocurren pérdidas irreparables sin explicación alguna aparente. Tengamos la plena seguridad de que algún día lo sabremos, no sucede nada al azar, todo está dentro de un orden.

La experiencia de la vida es un camino de aprendizaje, en nosotros está el no tomar solo el limón sino en hacer con él una limonada.

Para que una pérdida se supere y cure de la mejor manera, la rabia que provoca debe contar con total libertad de expresión. Debemos expresar esa rabia mediante el enojo. No debemos almacenar sentimientos negativos, pues éstos no se evaporan y tarde o temprano estallarán, causando mucho más daño

Expresar el enojo o la rabia es una respuesta natural y saludable, necesaria para mantener el equilibrio de nuestras emociones. Ahora, demos saberla expresar, porque de lo contrario, aumentará el nivel de tensión, de la presión sanguinea y acelerará el ritmo cardíaco, problemas idénticos a los producidos por el estrés.

Saber expresar adecuadamente el enojo no es nada fácil, sobretodo si se sufre de irritabilidad o mucha impaciencia, pero es muy gratificante y además, proporciona una vida más larga y una mejor relación con las personas que queremos y apreciamos.

 

4. VIVIR EL PRESENTE

Estar en el presente es tener plena conciencia de lo que estamos haciendo. Es tener nuestros cinco sentidos en todo lo que pasa a nuestro alrededor y dentro de nosostros mismos. Esto es cuestión de aprender, de ensayar todos los días.

Una manera de aprender a estar en el presente es prestarle atención a nuestra respiración. Ella nos lleva dentro de un ritmo equilibrado y pausado, si tomamos conciencia de ella, pronto disminuiremos nuestro ritmo y nos volveremos más tranquilos y calmados.

Es necesario hacer una valoración sobre qué tan importante es esa amenaza y lo que está amenazado, y ver qué podemos hacer para evitarla. La mayoría de las cosas en la vida tienen solución.

El estrés solo se da si mi mente está concentrada en el futuro. Cuando mi mente está en el pasado y aun no he manejado por completo el dolor de la pérdida, experimentaré dolor y sufrimiento.

La mayor parte del estrés es autoinfligido, somos nosotros quienes nos lo proporcionamos con nuestra imaginación.

Somos aparentemente vulnerables y en esto radica nuestra debilidad, todo lo podemos perder, aun la vida. Siempre estamos expuestos a perder algo.

Las personas acuden a adivinos para saber su futuro y así evitar el estrés que produce  la incertidumbre de lo que nos pueda suceder. Queremos saber como estará nuestra salud, si en el amor seremos defraudados y si en el campo económico tendremos éxito.

Recuerdo lo que le dijo un monje Zen a un joven que acudió a él para saber su futuro. El monje le preguntó para qué quería saberlo – y él respondió: Para corregir aquellas cosas que no me gusten. – Entonces no será su futuro – respondió el monje.

El  joven insistió diciéndole: Quiero prepararme para las cosas que me van a ocurrir. – No, porque si son buenas, cuando te sucedan ya no van a ser una sorpresa, y si son malas, te harán mucho daño y sufrirás desde mucho antes.

Necesitamos desarrollar mucha seguridad en nosotros mismos para poder manejar la incertidumbre con que se nos presenta el futuro.

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Por tu paz interior,

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