En el campo afectivo debo tener mi individualidad para tener mis amistades, obviamente que éstas no afecten ni maltraten la relación afectiva con mi pareja. Muchas parejas viven conflictos permanentes por no saber respetar los límites de la individualidad en el campo afectivo.

Todos necesitamos de alguien diferente a nuestra pareja con quien podamos compartir algunos hechos de nuestra vida, importantes o no. Ningún ser humano satisface totalmente las necesidades del otro.

La pareja necesita con frecuencia de autoexamen y autocrítica para saber qué áreas se están abarcando del otro, y en qué cosas no se está respetando el derecho a su autonomía o a su individualización.

Se deben demarcar los límites en los que cada uno pueda moverse. Es importante saber cuándo y en qué puedo tomar decisiones que no vayan a perjudicar la armonía de la pareja.

En el campo económico se deben demarcar esos límites claramente para no tomar decisiones en forma unilateral que puedan afectar la economía del hogar. Por ejemplo: las decisiones que comprometan los ingresos de un mes deben ser de común acuerdo para no crear traumatismos.

Manejar la economía del hogar requiere de una gran madurez para saber qué prioridades hay.

En la sociedad de consumo que nos movemos es importante saber qué decisiones se toman, después de un análisis ponderado en el que debemos ser objetivos, cuidando de no dejarnos llevar por aquellos «impulsos emocionales» de compra.

Hay personas que son compradoras compulsivas y sus compras terminan afectando cualquier presupuesto familiar.
Se debe establecer un orden de prioridades, de acuerdo a las necesidades que se tengan y dentro de este marco cada uno podrá ser autónomo para elegir la clase de artículo, marca, estilo, etc., que más convenga.
El fracaso económico del hogar se debe generalmente a un mal manejo de la autonomía que uno de los dos cree tener sobre los ingresos que aporta al hogar, como son sus ingresos, se siente con el derecho de manejarlos como mejor le parezca, olvidando que el matrimonio es una sociedad en la que todos tienen iguales derechos por ser socios.

Cuando se tiene una autoestima sana fácilmente respetamos los derechos del otro, dejando nuestro egoísmo para pensar más en los sentimientos y necesidades del otro.

Siempre debemos llegar a un acuerdo para gastar o invertir el dinero, la decisión seguramente será más sabia. En esta decisión ambos podrán ejercer su autonomía.

Una autoestima sana ayudará para que el dinero no se gaste solo en «apariencias». Una baja autoestima puede favorecer la tendencia a gastar. Su autoestima depende de la «periferia» y por lo tanto, necesitará «mostrar tener».

El dinero puede convertirse en el mejor medio para manipular a nuestra pareja. Cuando todos los ingresos familiares dependen sólo de una persona, ésta puede ejercer un injusto dominio y creer que se tienen todos los derechos para invertir o gastar el dinero a su acomodo.

De ahí la importancia que cada uno sea autosuficiente, que no dependa necesariamente del otro. Si por alguna causa, separación, enfermedad, muerte, queda sin trabajo, la estabilidad personal y la del hogar no se deben afectar en forma traumática.

Y para fortalecer tu Relación de Pareja basándote en tu Autoestima, te invito a suscribirte al Mini Curso GRATIS. Solo ingresa tu nombre y correo electrónico en el formulario que se encuentra arriba  la derecha.

Por tu paz interior,

Equipo MiParejaMiEspejo.com.

Comentarios desde Facebook